La noche de Halloween también se saborea. Con ingredientes sencillos y un poco de ingenio, es posible llevar a la mesa siete postres espeluznantes que harán temblar a los invitados, pero solo de gusto, y que conquistarán a pequeños y mayores sin complicaciones en la cocina.
Cada 31 de octubre, la cocina se convierte en un laboratorio de sustos dulces. No hace falta ser pastelero profesional: basta con colorante alimentario, chocolate y algo de imaginación para que un postre cualquiera se transforme en una criatura de pesadilla. Estas son siete propuestas fáciles de preparar en casa.
1 Dedos de bruja: Galletas de mantequilla con forma de dedo, una almendra como uña y un toque de mermelada de fresa a modo de sangre. Son las más fotografiadas de la mesa.
2 Cupcakes telaraña: Se cubren con glaseado de chocolate y se dibujan círculos de azúcar blanco que se arrastran con un palillo desde el centro hacia fuera. El efecto es sorprendente.
3 Manzanas de caramelo sangrientas: Caramelo rojo brillante sobre manzanas pinchadas en un palo de madera. Conviene dejarlas enfriar sobre papel de horno antes de servirlas.
4 Fantasmas de merengue: Pequeños montones de merengue horneados a baja temperatura, con ojos y boca de chocolate fundido. Ligeros, crujientes y muy vistosos.
5 Gelatina de gusanos: Gelatina de colores en vasos transparentes con gominolas en forma de gusano asomando por el borde. Es muy económica y gusta a los niños.
6 Brownie cementerio: Un brownie cubierto con galleta triturada como tierra, lápidas hechas con galletas alargadas y gusanos de gominola saliendo del suelo.
7 Calabazas de mandarina: La opción más ligera: mandarinas peladas con un trozo de apio como rabito, o con caras dibujadas en la piel con rotulador alimentario.
8 Piruletas de momia: Galletas o bizcocho en forma de bastón, bañados en chocolate blanco y cruzados con hilos finos del mismo chocolate a modo de vendas. Dos ojitos de azúcar o chocolate completan el aspecto de momia traviesa.
9 Mousse de chocolate de tumba: Mousse oscura servida en vasos con una capa de galleta triturada como tierra, una lápida de galleta clavada en el centro y unos gusanos de gominola asomando. Se prepara con antelación y se mantiene fresca en la nevera hasta la hora de servir.
Con un poco de planificación, todos se pueden preparar el día anterior. Solo queda decorar la mesa con velas, telarañas y una buena dosis de humor negro para completar el ambiente.
Sirva los postres sobre bandejas oscuras, con hielo seco decorativo bajo supervisión adulta o telas de gasa. Unas velas led y unos frascos de cristal le darán a la mesa un aire de laboratorio de brujas.
Avise siempre de los ingredientes, sobre todo frutos secos, huevo y gluten. Si hay niños pequeños, evite piezas duras o muy pequeñas que puedan suponer riesgo de atragantamiento.
28 de octubre de 2026
Redacción MOSTOLES





