Sangrado de encías, sensibilidad, mal aliento o empezar a evitar determinados alimentos pueden parecer pequeños inconvenientes. Sin embargo, acostumbrarse a ellos no significa que sean normales. La vuelta a la rutina es un buen momento para prestar atención a esas señales que nuestra boca lleva tiempo enviándonos.
El verano cambia nuestras costumbres. Comemos más veces fuera de casa, alteramos horarios, picamos entre horas, aumentamos el consumo de determinadas bebidas, helados y refrescos y, reconozcámoslo, también podemos ser algo menos disciplinados con nuestras rutinas.
Después llegan septiembre y la vuelta a la normalidad: trabajo, colegio, revisiones pendientes, buenos propósitos… ¿y la boca?
Desde Consulting Dent, con más de 25 años cuidando la salud bucodental en Alcorcón, recuerdan que existe una diferencia importante entre no tener dolor y tener una boca sana.
De hecho, algunos problemas bucodentales pueden evolucionar durante bastante tiempo con síntomas leves. Y existen pequeñas señales cotidianas que merece la pena no normalizar.
Es probablemente una de las señales que más se normalizan.
“Me sangran porque me he cepillado fuerte” o “a mí siempre me han sangrado” son explicaciones habituales, pero unas encías que sangran de manera recurrente deben ser valoradas.
El sangrado puede estar relacionado con inflamación gingival y, en determinados casos, con problemas periodontales que afectan a los tejidos que sujetan los dientes. Que lleve ocurriendo años no lo convierte en normal.
Todos podemos tener mal aliento de forma puntual. Cuando se convierte en algo frecuente, sin embargo, conviene buscar su origen. Además de otras posibles causas, determinados problemas de encías, acumulación de placa bacteriana o patologías dentales pueden estar detrás de una halitosis persistente. Enmascararla continuamente con caramelos o colutorios no resuelve necesariamente el problema que la está provocando.
Haz la prueba en tu próxima comida. ¿Utilizas ambos lados de la boca o inconscientemente llevas casi todo hacia el mismo?
A veces nos acostumbramos poco a poco a evitar una zona porque falta alguna pieza, una prótesis no resulta cómoda, existe sensibilidad o simplemente sentimos que “por ese lado masticamos peor”.
El cuerpo tiene una extraordinaria capacidad de adaptación. El problema es que podemos acabar adaptándonos también a una boca que ya no funciona correctamente.
Este punto merece especial atención con el paso de los años.
Dejar los frutos secos, evitar determinados tipos de carne, retirar la corteza del pan o cortar cada vez más pequeños ciertos alimentos puede parecer simplemente una cuestión de edad. Pero no siempre lo es.
Si progresivamente estamos modificando nuestra alimentación porque nuestra boca ya no nos permite masticar con seguridad, merece la pena averiguar por qué.
Perder capacidad de masticación no debería asumirse automáticamente como una consecuencia inevitable de cumplir años.
La movilidad dental, incluso cuando parece pequeña, es una señal que debe estudiarse.
Puede tener diferentes causas y una de ellas es la pérdida del soporte que rodea al diente asociada a determinados problemas periodontales.
Esperar hasta que el movimiento sea muy evidente puede reducir las posibilidades de conservar esa pieza.
Ese pequeño “latigazo” al beber algo frío tampoco debería ignorarse cuando aparece con frecuencia o persiste en el tiempo.
La sensibilidad puede tener diferentes orígenes: desgaste dental, retracción de las encías, caries, fisuras u otras situaciones que requieren una valoración profesional.
No se trata de alarmarse ante cualquier molestia puntual, sino de prestar atención cuando nuestra boca empieza a comportarse de una forma diferente.
Quizá esta sea la señal más sencilla de todas.
Si tienes que pensarlo demasiado para recordar la última vez que un profesional revisó tu boca, probablemente haya pasado bastante tiempo.
Una revisión no sirve únicamente para buscar caries. Permite valorar dientes, encías, mordida, prótesis existentes y otros aspectos de la salud bucodental, incluso cuando aparentemente todo funciona correctamente.
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13 de septiembre de 2026
Redacción ALCORCON





