La combinación de escaneado intraoral, diseño digital e impresión 3D permite fabricar carillas cerámicas ultrafinas que, en la mayoría de los casos, no requieren tallado del diente, son reversibles, pueden reproducirse en menos de 24 horas y reducen considerablemente el coste frente a las técnicas tradicionales.
La odontología estética vive una auténtica transformación gracias a la llegada de las carillas cerámicas 3D, una tecnología que permite mejorar la sonrisa mediante un proceso completamente digital, más preciso y menos invasivo que los tratamientos convencionales. Frente a las tradicionales carillas feldespáticas elaboradas artesanalmente, este sistema apuesta por el escaneado digital, el diseño mediante software CAD y la impresión 3D con materiales cerámicos de alta carga, eliminando prácticamente la intervención manual durante su fabricación.
Uno de los principales avances de esta técnica es que, gracias a su reducido grosor —inferior a 0,2 milímetros—, en la mayoría de los casos no es necesario tallar el diente natural para colocar la carilla. Esto convierte el tratamiento en una opción mínimamente invasiva que preserva la estructura dental y, además, ofrece la posibilidad de retirarla en el futuro sin haber modificado el esmalte, algo impensable con muchas técnicas tradicionales.
El proceso comienza con un escaneado intraoral que sustituye a los antiguos moldes de silicona, generando un modelo tridimensional de la boca del paciente. A partir de él, el especialista diseña digitalmente cada carilla ajustando su forma, longitud, grosor y translucidez. Antes de fabricar la restauración, el paciente puede visualizar el resultado mediante un mock-up virtual y solicitar cambios si lo considera necesario. Finalmente, el diseño se imprime en 3D utilizando materiales cerámicos, obteniendo una restauración precisa, estable y totalmente reproducible.
Otra de las ventajas destacadas es la rapidez del proceso. Al conservarse todos los archivos digitales, una carilla dañada puede volver a fabricarse en menos de 24 horas sin necesidad de repetir todo el procedimiento. Además, la automatización de la producción reduce considerablemente los costes respecto a las carillas cerámicas tradicionales, pasando aproximadamente de 450 euros a unos 220 euros por pieza, lo que acerca este tratamiento a un mayor número de pacientes.
La tecnología CAD-CAM y la impresión 3D también aportan una mayor precisión en el ajuste de las piezas, una mejor adhesión al esmalte gracias a su ligereza y un tratamiento más predecible y conservador. Para los pacientes, esto se traduce en una experiencia más cómoda, sin moldes tradicionales, con resultados naturales y respetando al máximo la anatomía dental.
Desde Malmö Dental destacan que el objetivo de esta innovación es poner la tecnología al servicio de las personas, ofreciendo una odontología más precisa, respetuosa y humana, en la que mejorar la sonrisa no implique renunciar a la estructura natural de los dientes ni asumir un tratamiento permanente.
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2 de julio de 2026
Redacción MOSTOLES






