La presidenta ha advertido de cómo las “denuncias falsas magnificadas por las redes, las herramientas de ciertos partidos políticos o las injerencias de potencias y grupos extranjeros para controlar la opinión pública” puede volver a los ciudadanos “más intolerantes, más cerrados y tribales”, a la vez que también se censura “absurda y automáticamente”. En este punto, ha señalado que la “desinformación” también se debe a la “precariedad del oficio periodístico” y en lo que se ha venido a llamar la “descapitalización del trabajo de escritores, fotógrafos o críticos”. “Necesitamos más que nunca un periodismo confiable, que pueda dedicar el tiempo necesario al estudio, investigación y análisis”, ha añadido.
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