Con papel, pintura y mucha imaginación, los disfraces más originales salen de casa. Repasamos cinco propuestas sencillas y económicas para que los más pequeños disfruten de Halloween sin pasar por la tienda y con el orgullo de haberlo hecho en familia. Todo ello a un precio que no asusta al bolsillo.
Cada octubre, miles de familias buscan el disfraz perfecto para sus hijos, y cada año el bolsillo lo nota. La buena noticia es que no hace falta gastar mucho para lograr un resultado que haga sonreír, o temblar, a todo el vecindario. Los expertos en manualidades coinciden: lo casero tiene encanto y convierte la preparación en un plan para toda la familia.
1 Fantasma clásico: Basta una sábana blanca vieja con dos agujeros para los ojos. Conviene recortarla para que no arrastre por el suelo y evitar tropiezos. Un lazo naranja en la cintura le da un toque especial.
2 Bruja o brujo: Un sombrero de cartulina negra con una cinta marrón y una flor de tela, como el que luce la protagonista de nuestra primera foto, junto con una chaqueta oscura y un colgante, resulta tan sencillo como elegante.
3 Fantasmita de piruleta: Inspirado en las figuras de la segunda foto, hechas con pañuelos de papel, caras dibujadas con rotulador negro y lazos naranjas y negros, este disfraz se logra con una túnica blanca, ojos y boca pintados con rotulador textil y cintas al cuello.
4 Calabaza simpática: Una camiseta o jersey naranja, un gorro verde a modo de rabito y una cara con grandes ojos azules y blancos, nariz de colores y sonrisa roja, como las calabazas de la tercera foto, encantan a los más pequeños.
5 Esqueleto o momia: Ropa negra con huesos recortados en cartulina blanca y pegados con cinta, o vendas de gasa para enrollar con cuidado. Es bonito, muy facil y la opción más rápida si lo que te falta es tiempo.
6 Pirata o pirata aventurera: Un pañuelo atado a la cabeza, una camiseta de rayas, un cinturón ancho y un parche de cartulina negra con goma elástica forman un disfraz muy rápido. Para rematarlo, un sable de cartón forrado con papel de aluminio, siempre con las puntas redondeadas por seguridad.
7 Gato o murciélago: Con una diadema, dos orejas de cartulina o fieltro, ropa negra y una cola hecha con un calcetín relleno, el disfraz de gato está listo en minutos. Para el murciélago, basta con unas alas de tela o cartón sujetas a las muñecas y unas orejas puntiagudas en la diadema.
Una última recomendación: use siempre pinturas aptas para piel infantil, pruebe los materiales antes en una zona pequeña por si hubiera alergias y priorice la comodidad y la visibilidad del niño. Si el disfraz es holgado, sujete muy bien las telas para evitar enganchones. Y no olvide lo esencial: la mejor decoración de Halloween es la sonrisa de los pequeños mientras presumen contentos de su creación ante amigos y vecinos.
Seguridad ante todo: elija telas ligeras e ignífugas siempre que sea posible, evite máscaras que tapen la visión y añada cinta reflectante o una pulsera luminosa. Así los pequeños serán bien visibles en la calle durante el truco o trato por la noche.
Un plan en familia: dedique una tarde a preparar los disfraces juntos. Dejar que los niños elijan colores, dibujen las caras o decoren el sombrero fomenta su creatividad y convierte la manualidad en un recuerdo compartido. ¡Y además se ahorra dinero!
25 de octubre de 2026
Redacción MOSTOLES