"El alcalde Quiroga, que parece dominar el arte de hacerse el despistado, demuestra una y otra vez que maneja a sus socios a su antojo".
Hay quien entra en un gobierno para gobernar. Y hay quien entra para descubrir, demasiado tarde, que su función consiste únicamente en levantar la mano cuando toca votar.
Eso parece haberle ocurrido a Vecinos por Arroyomolinos.
Llevan meses soportando un papel secundario. En Arroyomolinos hemos visto ya demasiadas imágenes donde el Partido Popular acapara el protagonismo mientras sus socios parecen simples espectadores de un gobierno del que, en teoría, forman parte.
El alcalde Quiroga, que parece dominar el arte de hacerse el despistado, demuestra una y otra vez que maneja a sus socios a su antojo.
Mientras se mantiene la farsa de buena relación, las concejalías gestionadas por Vecinos viven una realidad muy distinta: eliminación de funciones, falta de recursos técnicos y negativa por parte de los populares de gestionar los proyectos que les piden los locales.
Y el pasado Pleno terminó de confirmar lo evidente: los de Vecinos por Arroyomolinos presentaron dos propuestas sobre movilidad. Materia que hasta hace solo dos meses ostentaba su portavoz, Juan Carlos García. Entonces ¿por qué no lo hizo cuando tenía mando en plaza?.
La respuesta es clara: pedían auxilio ante el bloqueo de los populares.
Exhibieron públicamente que no tienen capacidad de influencia, de decisión, ni de gestión dentro del gobierno municipal.
Intentaron mostrar iniciativa política y han terminado mostrando su irrelevancia dentro del gobierno.
Y frente a esto, VOX marca el paso en Extremadura, Castilla y León, Aragón, y seguro que muy pronto Andalucía y España.
Si el alcalde no hubiese roto el pacto, otro gallo cantaría en Arroyomolinos.
6 de julio de 2026
Redacción Sur-Madrid






