Para la presidenta, “la gestión del saneamiento es fundamental para el mantenimiento de la salud pública en los entornos urbanos”, “para ofrecer seguridad frente a inundaciones” y para la protección frente a las sequías. Por eso, “hay que adelantarse a todo”, teniendo en cuenta, además, las variaciones de las precipitaciones y que en los últimos 30 años los ríos de la región han reducido un 20% su aportación de agua a los embalses. “Hay que priorizar el consumo humano, pero también la agricultura, las necesidades de la ganadería, del turismo, las oportunidades que ofrece las energías renovables y, por eso, es lo que hay que hacer, pensar en el futuro”, ha añadido la presidenta, destacando el papel que desempeña en estas funciones Canal de Isabel II.
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